atardecer cerro santa ana

CON SABOR A GUAYAQUIL

“Si no vas al lugar, lo imprevisto no aparece nunca.” 
Martín Caparrós 
*
cerro santa ana

Todos los lugares tienen mucho más que la típica postal.

I. 
ACÁ NO HAY NADA

Hay ciudades a las que es imposible ir sin que la gente haga un comentario rotundo -ya sea positivo o negativo- del lugar. Hay lugares que siempre tienen algo. De Guayaquil no paré de escuchar el mismo comentario: que es peligroso, que allá te roban, que no hay nada para hacer, que es fea. ¿Cómo puede “no haber nada” en una ciudad de dos millones de habitantes, la más grande de Ecuador? ¿Cómo puede ser que sea tan categórico como que “vas y te roban”? Escuché tan malos comentarios de Guayaquil (pero en todo este tiempo conocí tanta gente de allá) que después de un tiempo dije yo voy y saco mis propias conclusiones.

II. 
EL DÍA A DÍA

Amanece nublado, como cada día. Con el aire todavía respirable, de ese que dan ganas de estar afuera. Algo que, con el correr del día, irá cambiando. Guayaquil debe ser la ciudad más calurosa del Ecuador, o por lo menos lo es entre las que estuve. Me despiertan para desayunar: hoy hay bolones  con café. Todos se van a trabajar, y más tarde voy de la seño Rosa: compro una papaya grande, le pido que me regale unas florcitas de cilantro, busco pimientos, zanahorias, le digo que las manzanas están muy caras y me las deja más baratas, pongo unos mangos en la bolsa, le pido que me guarde las bananas maduras, esas que nadie se quiere llevar. Vuelvo mirando las calles que salen perpendiculares a la principal: es un barrio de esos que se sienten barrio, con casas, calles son estrechas, muchas sin salida (de esas que sirven para jugar a la pelota sin que ningún auto moleste).

bolones de verde café sal prieta

Bolones de verde con sal prieta.

Salgo a la calle de nuevo: las bocinas y las ruedas sobre el asfalto son el ruido de fondo de cada calle. Me subo al bus que dice “centro”, el cobrador me dice “adelante, linda” con un tono que prefiero olvidar, pago 0,25 USD y me siento. En la media hora que dura el trayecto se suben a vender manzanas, chocolates, chicles, caramelos, después del mismo Señorseñoradisculpeelatrevimientonoesmiintenciónmolestarniinterrumpirsuviaje…

Camino por el centro, esquivando palomas que en realidad ya están acostumbradas a las personas (y a las iguanas que llenan el Parque Bicentenario).  Escucho silbidos y chistidos: los hombres en la costa -y sobre todo en Guayaquil- no tienen reparo a la hora de decir piropos o tratar de llamar la atención de una mujer, sin importar la edad de ellos ni la de ella. A veces los miro con cara de enojada, a veces ni miro, a veces me freno y les digo qué querés: se quedan callados mirando sorprendidos, ni saben lo que quieren.

iguana parque bicentenario

Las iguanas te miran así en el Parque Bicentenario.

policías guayaquil

Palomas e iguanas conviven (con las personas además) en el Parque Bicentenario.

rio guayas

La “ría”: el Guayas

malecon 2000 guayaquil

Malecón 2000

Subo el Cerro Santa Ana, un barrio de artistas que las autoridades decidieron rescatar del descuido pintando las casas de colores y creando un eje para visitantes que lleva, en 444 peldaños, a un faro y una capilla. Cruzo muchos policías, algo que seguramente influyó en la que inseguridad de hace algunos años disminuyera.  Después de ver el atardecer bajo por otra escalinata y llego a la calle Numa Pompilio Llona, adoquinada, con casas de madera, acero repujado y caña, que son hogar de galerías, talleres y bares.

atardecer cerro santa ana

Subiendo el Cerro Santa Ana.

cerro santa ana

gente guayaquil

Postales típicas

pareja amor guayaquil

Los lugares románticos son siempre parecidos parece.

capilla santa ana guayaquil

Arriba de todo: una capilla.

the point el tornillo

The Point o “El Tornillo”. el edificio más alto de la ciudad y del país.

atardecer cerro santa ana

Atardecer desde el Cerro Santa Ana

calle Numa Pompilio Llona

Por la calle Numa Pompilio Llona.

las peñas auto antiguo

Caminando por Las Peñas

Cada tanto veo algún chico con una remera amarilla: el Barcelona también es un equipo ecuatoriano, y el “clásico del Astillero”, Barcelona-Emelec (ambos equipos surgieron a principios del siglo XX en dicho barrio), es como el Boca-River en Argentina, y el miércoles es la primera final. Silvana quiere que me quede a ver el partido épico, la final de las finales, el clásico de los clásicos. Me lo pide a mí, que apenas veo los partidos de la selección argentina en mundiales.

Hay muchos carritos de comida en las veredas y en las calles, algunos ya con un lugar fijo cual (y toda la reputación que eso puede llegar a significar) y otros moviéndose de cuadra en cuadra cual restaurante portátil. Supongo que el sueño de muchos debe ser convertir su carrito en un picantería. Hay una historiadora que decía “En las carretillas alternaban democráticamente la dama encopetada con el estribador, el banquero con el lustrabotas, la niña bien con la prostituta, los marineros del río con los campesinos recién llegados, los solitarios y los enamorados, las ‘galladas de la 9 de octubre’ y los buenos trompones del Astillero. Los que pedían el completo con arroz, presa y maduro, o los que sólo tenían para la salsita del seco.” Yo agregaría: locales o no. A los carritos van todos, no importa clase social o de dónde lleguen.

puestos callejeros comida

Puestos callejeros

puesto callejero guayaquil

Esperando el turno

Estos días vi muchos año viejo, de todos los tamaños. Dicen que los mejores están en la 6 de marzo, donde fabrican estos monigotes de papel maché (que van desde simples muñecos hasta personajes famosos como Bart Simpson, alguno de los Ninjas o el Increíble Hulk) pueden llegar a tener nueve metros de alto. Los hacen en todo Ecuador para quemar cuando termina el año, justito a medianoche, entre los saludos, los fuegos artificiales y los brindis. Es como esas comidas que llevan mucha elaboración: están capaz cuatro meses haciéndolos, poniéndoles papel y pintándolos, para quemarlos en un abrir y cerrar de ojos.

A la noche vamos a La culata: me dijeron que, además de que en ese bar nunca sabés a quién te podés encontrar, me pueden hacer un encocado vegetariano. Me gusta cuando puedo probar las comidas típicas en la versión vegana, cuando alguien me dice dale, te lo puedo hacer así. Sé que el lugar queda cerca del Malecón 2000, cerca de la ría -como le dicen al río Guayas-, cerca de Las Peñas, pero como no sé cómo llegar, me pongo a buscar y buscar la dirección. Cuando llegamos, lo primero que piden los chicos es una cerveza: parece infaltable en la noche guayaca.

III. 
DETALLES COTIDIANOS
Pasé una semana acá y no lo noté. Y ya hizo un año y medio que estoy de viaje. Parece que cuando uno vive metido en su rutina no nos percatamos de nuestro alrededor ni no notamos cómo el día transcurre. Pero cuando uno está de viaje está con los cinco sentidos alerta. El problema es que cuando paso mucho tiempo en un país, me acostumbro tanto a esa realidad que dejo de percibir los detalles y las diferencias se vuelven parte de mi realidad.

Sin embargo, esos días en Guayaquil -por el ritmo frenético de la ciudad, capaz- volví a estar atenta a cada detalle, volví a ese estado de alerta en el que cada diferencia me llama la atención. Y empecé a ver lo cotidiano (eso que por ser tan parte del lugar lo vemos natural) como la verdadera esencia de la ciudad. Salí a sacar fotos: Guayaquil me dio ganas de sacar fotos.

metrovia guayaquil

Esperando la Metrovía

zumoterapia jugos batidos frutas

Zumoterapia: jugos para cualquier dolencia y enfermedad.

jugos guayaquil

 

policías guayaquil

“Agua agua agua agua gua gua gua” ¿Quieren? 0,25 USD la botellita

Los jugos y licuados de frutas (y verduras, por qué no) por 1,5 USD
Los árboles de mango. Y los mangos en el piso
El calor el calor el calor
Los chifas con menú idéntico
Gente en las calles hasta tarde
Las panaderías abiertas hasta las diez de la noche
Las cangrejeras: sirven los cangrejos sobre periódicos, un martillito de madera y una cuchilla.
aguaaguaaguaguagua en las calles, los buses y los parques
Taxis ilegales (vendría a ser, un auto normal que pasa despacito tocándote bocina. Pareciera que cualquier que tenga un auto puede subir gente y cobrar para llevarla.)
Bachata y reggaetón: ya me sé las letras de memoria de tanto escucharlas
Agua de coco
Carritos con brasas cocinando choclos y pinchos
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metrovia guayaquil

Esperando la Metrovía

chifa guayaquil

Los populares chifas.

casas las peñas

Detalles

atardecer cerro santa ana

Para refrescarse del calor

malecon 2000

menu guayaquil

¿Qué quieren?

edificio la provisora guayaquil

La Provisora, el segundo edificio más alto de Guayaquil.

Hasta tiene su propia canción, con todos esos detalles. Guayaquil resume, todo condensado en una ciudasdy también en pocas cuadras, lo que es la costa.

IV. 
CALOR DE DÍA, FRESCO DE NOCHE

No sé por qué me suena a canción. Ya sé: fuego de día, nieve de noche. A esa canción me suena. Hace mucho calor acá. Demasiado a mi gusto. De día estar al sol es ponerse a las brasas, de noche si el cuarto no tiene una ventana siento que me sofoco (aunque afuera corra un vientito de esos que no dan ganas de irse a acostar).

Guayaquil es perfecta de noche, pero no para estar adentro. Quiero una playa. O una terraza. Lo bueno de no tener lo que quisiéramos en ese momento es que, cuando finalmente se da, lo disfrutamos mucho más.

V. 
CON PERSONALIDAD

Quiero volver. Al final, Entre todo ese caos, ese calor, ese tráfico y ese ruido (tengo que reconocer que eso es innegable), encontré una ciudad con personalidad: encontré personas que habitaban una ciudad que la hicieron ser mucho más de lo que esperaba. Guayaquil no hubiese sido lo mismo sin la recibida de Rafa, sin las cervezas y la música en Diva Nicotina, sin los comentarios graciosos de Cris, sin las pedaleadas, sin ese batido raro que me hizo probar que terminó gustándome, sin haber conocido a Alex y Alba, sin los mensajes de Carmen para juntadas, sin los “tenemos que ir a ese bar”, sin los bolones y los encocados hechos especialmente, sin la mamá que no me dejó ir sin que antes coma fruta y tortillas de maíz, sin el ajetreo de los libros vendidos, sin las perritas de la casa, sin el día en Playas con los amigos del triatlón, sin quedarnos dormidas con S. mientras veíamos Por ahora, sin su familia, sin las miradas.

policías guayaquil

La gente es buena onda =)

ruta de bicicleta cartel

Por ahí vamos =)

ruedas rayos bicicletas

VI.
AGARRARLE EL GUSTO

Ya encontré la definición (mi definición) para Guayaquil: a Guayaquil hay que agarrarle el gusto. Me di cuenta que no es la primera vez que me pasaba en Ecuador, tuve que llegar hasta acá, pasar 15 días, odiar el calor, encontrar gente, ver detalles y recién ahí sí, me di cuenta.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.