cartel capitales del mundo

CÓMO VIAJAR CON POCA PLATA: CONSEJOS

Creo que el mail que más recibo, después del que me dicen que tienen miedo de viajar, es para pedirme tips para viajar. El no saber, el tener miedo a que la plata no alcance, el creer que no van a poder o qué van a hacer si se quedan sin plata, es lo que a veces da más miedo. Por eso, antes que cualquier tip, les quiero decir otras cosas.

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¿A dónde te querés ir?

1) VIAJAR ES MÁS BARATO QUE VIVIR FIJO

Siempre y cuando no te imagines parando en hoteles 3 estrellas cada noche, con tours a todos lados y cenando siempre afuera, viajando podés gastar 2, 3, 4, 5 veces menos que viviendo fijo: las necesidades se reducen a lo básico, y todo fuera de eso es prescindible. Viajando no tenés que pagar un alquiler, ni el gas ni el teléfono, ni internet ni luz, ni la cuota del gimnasio ni la obra social. Eso sin contar las salidas con amigos, las juntadas acá y allá, que suelen generar gastos. Los gastos del viaje se reducen a -prácticamente- comer, dormir y moverse. Y, a veces, ni siquiera a eso.

2) CADA PERSONA, UN VIAJE

Hay mil formas de viajar, tantas como personas. Están los que se van de vacaciones, los que viajan unos meses al año, los que se van varias veces algunos días o semanas, los que se toman un año sabático, los que viajan como estilo de vida. Están los que viajan con una ruta fija y los que no saben dónde van a estar mañana, los que van de sitio turístico a sitio turístico y los que se mueven por pueblos, los que viajan en bici y los que viajan en bus. Los que viajan buscando las mejores olas y los que no bajan de una montaña. Vos sos vos, yo soy yo, él es el. Nadie es más mochilero por dormir en la calle que en un hostel, por viajar a dedo que en bus.  Cada uno viaja como le gusta, como quiere y como puede. Si un día tenés ganas de no hacer nada y sólo sentarse a ver la gente pasar, está bien. Si te encanta ir a todos los museos, también está bien. Si querés ir de granja en granja, buenísimo. Cada persona es un mundo, y por ende su forma de viajar lo es. Tenés tantas formas posibles de viajes como tengas ganas.

3) PARA VIAJAR NO HACE FALTA IRSE LEJOS

Viajar, por lo menos para mí, significa moverme, andar, cambiar de perspectiva, de aire, hacer algo diferente. Y para eso no necesito tomarme un avión. Tampoco necesito irme un año. Mucha gente cree que para viajar tiene que cruzar el charco e irse sin fecha de vuelta. Haciendo todo lo contrario podés tener el mejor viaje de tu vida también: mi primer viaje en bici duró apenas cinco días y significó tanto para mí que ni las palabras me alcanzan, mientras vivía en Santiago de Chile me iba muchos fines de semana a acampar a la montaña, estando en Córdoba fui a subir el Champaquí más de una vez.

Para viajar sólo necesitas la intención, que tu cabeza esté en ese modo. Te apuesto a que cerca de donde vivís hay algún pueblo que todavía no conocés. Irte unos días ahí puede ser un viaje.

4) LAS MEJORES EXPERIENCIAS SON GRATIS

Al principio, cuando uno empieza a viajar, quiere verlo y hacerlo todo: todos los museos, todos los atractivos, cada punto del centro histórico, cada must do que diga la guía. Con los meses y las repeticiones y las historias de viaje, uno se da cuenta que las mejores cosas, los mejores recuerdos y las mejores experiencias no se pagan (y muchas veces, ni se planean): un atardecer, conectar con nuevas personas, contar estrellas fugaces, sentir el ritmo de una ciudad, perderse, abrir tu carpa frente a un lago, sentir la libertad de la ruta, la comida que compartiste con la familia que te alojó, reirte a carcajadas con (casi) desconocidos, la anécdota de aquel señor que te cruzaste en la calle, charlar con la señora del puesto de comida, el loco que te levantó haciendo dedo. Hay que animarse a dejar de sentirse presionado por todo lo que hay para hacer y hacer lo que uno quiere hacer.

5) NO TODO ES PLATA EN ESTA VIDA

Viajando creo que se elimina uno de los prejuicios más peligrosos: creer que allá afuera sólo hay peligros. Yo entendí en carne propia que el mundo es más generoso de lo que lo pinta la tele. Como me dijo un rosarino que conocí en Vilcabamba, “estamos acostumbrados a que todo es por plata”: tenemos que animarnos a pedir si lo necesitamos, a ofrecer otras cosas a cambio (¿acaso tus horas de trabajo no valen?), a usar la empatía y a perder la timidez. Hay muchas opciones donde la moneda de cambio no es una moneda: podés trabajar en un bar o ser voluntario en alguna fundación a cambio de casa y comida (en este post hay mucha info sobre eso), podés cuidar una casa y que se convierta en tu casa por ese tiempo, podés dar clases de eso que te apasiona a cambio de lo que necesitás, podés encontrar gente que regala lo que tiene o sabe. Y vas a encontrarte con gente que te va a brindar todo sin esperar nada más a cambio que una sonrisa y un gracias.

voluntariado mompiche

La vista desde la cocina de la casa donde estaba de voluntaria.

Dicho esto, algunos consejos para viajar con poco (o sin) dinero:

|| MOVERSE

> Hacéte amigo de los buscadores: SkyscannereDreams o Kayak son buenas opciones. Para saber más sobre cómo comprar un vuelo por Internet, podés mirar acá.

> Para cruzar el charco también podés hacer  “barco-stop”. En páginas como findacrew.net o crewseekers.net podés crearte tu perfil para buscar desde veleros hasta cruceros que estén buscando gente que trabaje en el viaje a cambio de su pasaje.

> Averiguá cuál es el medio de transporte más conveniente: así como en Europa puede convenirte volar en alguna compañía lowcost en vez de tomar el tren, en Cuba te conviene tomar un taxi compartido en lugar de los buses Vía Azul. En Argentina por ejemplo hay algunos pocos trenes que son mucho más baratos que los buses. Hacer carpooling puede ser una buena alternativa en algunos países, donde compartís el auto (y los gastos) con alguien, todo acordado a través de un sitio web.

> Viajá a dedo: nunca pensé que me iba a gustar tanto, que iba a ser tan adictivo =) Yo salgo a la ruta, sonrisa en la cara y en general no espero más de 15 minutos. Aunque nunca la usé, en la Hitchwiki hay info sobre puntos de partida, recomendaciones generales, datos sobre lugares específicos, etc. Además, Juan de Acróbatas del Camino es el experto: se recorrió más de 60 países así (incluso los que menos te imaginás, como Afganistán o Irán).

viajar a dedo camión

Aunque la puerta del camión diga esto…

viajar a dedo perú nazca

te van a subir =)

> Averiguá cómo funciona el tema “buses” en el país: hay países como Bolivia donde mientras más sobre la fecha los compres, más baratos son los pasajes; en otros como Chile, mientras más anticipación, más barato. En Argentina, los precios son fijos. Tratá de comprarlos por internet o en el terminal, y no en el hostel (te cobran comisión).

> Averiguá de antemano como es el transporte aeropuerto-ciudad: hay lugares donde no llega el transporte público, o sólo tiene determinado horario, o tenés que salir del aeropuerto para tomar un bus. Si necesitás tomar taxi porque no te queda otra, fijate si hay alguien con quien puedas compartir el viaje. Cuando llegué al aeropuerto de Calama, Chile, le pregunté a unas señoras si podía ir con ellas hasta el centro y no tuvieron ningún problema.

> Ante la duda, preguntále a un local por los precios de los buses y los taxis, para saber cuánto te tendrían que cobrar.

|| DORMIR

> En hostel y en dorm (cuarto compartido) es la opción más económica dentro de las pagas (sin contar el camping, obvio). Llevá candado para tu mochila.

> Si querés llegar con algo reservado, podés chequear HostelbookersHostelworld o trivagodonde podés comparar precio y disponibilidad, y así encontrar el que se ajuste a tus necesidades. Además, los blogs de viaje muchas veces recomiendan hostels donde estuvieron.

> Los artesanos, músicos y malabaristas suelen tener la posta sobre cuál es el hostel más barato del lugar. Si todo te parece caro, andá directo a ellos.

> En los lugares donde hasta los hostels son caros y querés quedarte varios días, podés arrendar casas o departamentos a través de Airbnb.

> Hacé cálculos: puede que el hostel sea más barato, pero si después tenés que moverte a todos lados en transporte público (en vez de a pie) capaz que ni te convenga. Si por ahorrarte 2USD en alojamiento, terminás pagando 5 en transporte… pensálo.

> Si viajás en bus o en tren, aprovechá a viajar de noche para ahorrarte esa noche (o si llegás tarde, dormí en la estación) (ojo que en Bolivia suelen estar cerradas por la noche).

> Chequeá cuándo es temporada baja en ese destino: puede que vayas en abril creyendo que es temporada bajísima y te toquen precios por las nubes porque ¡oh, casualidad! caíste en temporada alta.

> Llevá carpa: salvo en grandes ciudades, suelen haber campings con facilidades. Sino, siempre podés recurrir a pedir un “lugar para acampar” en una casa/iglesia/club/escuelita.

> Aunque hay varias, CouchSurfing es la única red de hospitalidad virtual que he usado hasta ahora. ¿La idea? Conectar viajeros con gente que quiere hospedar a (o juntarse a tomar un café con) viajeros. Más allá de que es gratuita, lo más lindo de todo es el intercambio cultural y la conexión que se genera con las personas.

> A veces llegás a un pueblito moribundo, o quedás varado en un lugar haciendo dedo o simplemente te largás sin saber dónde vas a pasar la noche: los policías, bomberos, colegios, municipios e iglesias te pueden acoger. Cuando hice el viaje en bici por el sur de Chile paré una noche que nos agarró una lluvia torrencial en un cuartel de bomberos (donde hasta nos dieron una caja llena de leña para la chimenea) y en Torotoro, un pueblito diminuto de Bolivia, pedimos un espacio en la iglesia y nos dieron el patio de la casa de profesores (con duchas con agua caliente, y la última noche nos hicieron ir a dormir adentro a las camas).

couchsurfing paracas

La habitación donde dormimos cuando hicimos CS en Paracas, Perú. Aunque no parezca, era una casa frente al mar.

* Aunque no lo creas, muchas veces la gente te invita: estás en A con planes de ir B y conocés una persona de ahí que te dice que cuando vayas le avises, viajás a dedo y llegás de noche a la ciudad así que la persona te invita a que te quedes en su casa (o como me pasó cuando mi hermano vino a visitarme: el señor iba a su granja, mi hermano lo ayudó a cargar y descargar gallinas, nos invitó a cenar, dormimos en la granja y a la mañana siguiente nos dejó en la ruta para que sigamos viaje).

alojamiento saraguro

Incluso si le preguntás a la gente, de pueden dar un lugar.

|| COMER

> En los puestos callejeros se suele comer rico y barato: no por nada siempre están rodeados de locales. En muchos países de Latinomérica se puede conseguir algo por entre 1-2 USD (según el país, arepas, choclo, plátano asado, cevichocho, papas y habas, empanadas, sopaipillas, hamburguesas de soya, etc). En Europa comía en puestos chinos por 2 euros, y en Asia escuché a todos los viajeros que fueron que por 1 USD se come en cualquier lado.

> Preguntá a los locales: ellos saben donde se come rico y barato. Es como dice mi papá cuando vamos por la ruta y buscamos donde comer: si está lleno de camiones, es porque se come bien. Pedí referencias de precios también.

> En muchos países el menú es la opción popular y más barata: por entre 1,5 y 5 USD te dan entrada (sopa, ensalada u otro), plato principal, postre y bebida (o uno de los dos). Además, podés pedir que te den sólo la entrada o sólo el plato principal, y te cobran acorde o, si estás con alguien más, compartir el menú. También podés pedir que te lo den para llevar si sobró mucho.

> Cocinarte es una de las mejores formas de ahorrar, además de comer diferente en países donde el menú es siempre más o menos igual (o no te gusta). En Europa compraba las ensaladas en bolsita y panes con semillas, mi chocolate de postre y listo, almuerzo hecho. Viajando por Sudamérica, siempre llevo frutas conmigo en la mochila.

mercado riobamba ecuador

Con toda esto… ¿enserio vas a vivir a pasta y arroz?

pan cuenca ecuador

Si hay tanta gente… por algo será.

> Yo siempre (con la única excepción de que ni los locales la consuman) tomo agua de la canilla (o la hiervo para tomarla, si hay que hacerlo). Tené en cuenta la resistencia de tu cuerpo también.

> Una opción es hacer dumspter diving (recolección urbana): recolectar lo que otros desechan: frutas maduras, productos a punto de vencer, el pan que sobra al final del día, et. Para muchos, es un estilo de vida, que hasta tiene nombre propio: freegans, y en esta página hasta podés encontrar una guía paso a paso sobre cómo hacer dumspter diving. Varias veces he ido a la verdulería o al mercado y, cuando veo que tienen en tachos limpios paltas o bananas muy maduras (o apenas con la piel levantada), les pregunto si las van a vender y si me las puedo llevar. Todos felices =)

> Si te animás, podés preguntar en los restaurante locales si les ha sobrado algo del almuerzo que puedan darte. Conozco personas que lo hacen y así se ahorran varios almuerzos.

|| CONOCER

> Los free walking tour son caminatas guiadas por la ciudad, en las que se deja una propina al guía al final del recorrido, que suelen funcionar mucho en Europa (podés encontrar los flyers en un hostel o en un centro de información turística, suelen salir todos los días a la misma hora).

> Para recorrer un lugar, averiguá las opciones según qué querés hacer: hay lugares donde alquilar una bici es barato y son ideales para pedalear (como me pasó en Atacama), y hay ciudades que tienen sistemas públicos y se organizan pedaleadas (en esta sección de la Wikipedia hay programas y ciudades).

> En Europa por ejemplo, tener una tarjeta de transporte público te va a ahorrar mucho dinero: hay “combos” de 10, 30 viajes, o por un mes, un trimestre, etc. En Argentina, en algunas ciudades pagar el boleto con la tarjeta te ahorra hasta un 50% del precio (y tener en cuenta que hay lugares donde la tarjeta es la única forma para pagar).

amuletos de la suerte bolivia

Tené cuidado de no llenarte de souvenirs…

> Si te gustan las actividades culturales como a mí, buscá por centros culturales. En las ciudades grandes suelen haber ciclos de cine, obras de teatro, festivales de música y hasta talleres gratis.

> Llevá tu tarjeta de estudiante (la ISIC es la que suelen reconocer, aunque debo confesar que he pasado en muchos lados con una tarjeta de asistencia magnética que me dio mi universidad hace 8 años…) para obtener descuentos en entradas a museos, excursiones y parques nacionales.

> Averiguá los días en que los museos tienen entrada gratis, ya que incluso el Louvre da esta opción.

capilla del hombre guayasamin

La Capilla del Hombre (la casa-museo de Guayasamín), en Quito, es gratis los domingos.

Todos (o la mayoría) de estos tips, son más fáciles de implementar si viajás lento. No sólo es más barato, sino que van a ser más fácil adaptarte al camino y buscar alternativas. Al viajar lento, podés buscar ese hostel más barato, quedarte varios días con esa persona de CouchSurfing que te cayó tan bien y te está mostrando su ciudad, quedarte trabajando en ese restaurante para juntar unos pesos y seguir, tomar ese tren que demora varias horas más pero cuesta tres veces menos. Viajando lento aparecen más oportunidades, te conectás más con la gente y con vos mismo. Yo defiendo el viaje lento a muerte: en este último año y casi tres meses estuve sólo en Bolivia, Perú y Ecuador, un recorrido que muchas veces se hace en tres meses (con Colombia incluido). No digo que hay que viajar a mi lentísima “velocidad” ni que siempre voy a viajar así, pero sí que los viajes lentos tienen su encanto. Para mí, todo el encanto del mundo. Desde que viajar es mi forma de vida, aprendí que no necesito moverme constantemente, sino disfrutar cada lugar al ritmo que necesito. Y cada uno tiene que encontrar su ritmo.

travel is the only thing you buy that makes you richer

Esta lámina está para colgarla y leerla todos los días: “Viajar es lo único que comprás y te hace más rico”.

Más allá de los consejos, acordáte de una cosa: viaja el que quiere. Las excusas (en general) las creamos nosotros mismos. Conocí historias de gente que viaja con sus hijos (y a veces uno en camino), en silla de ruedas, caminando, a pesar de que le hayan robado varias veces, que han salido con 30 USD en el bolsillo. El que tiene ganas de viajar se las rebusca, se reinventa y se las ingenia.

 

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.