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GLACIAR PASTORURI. EL HIELO SE DERRITE

En lo que creíamos nuestro anteúltimo día en Huaraz (porque al final nos quedamos tres días más de lo previsto porque Joa y Flor se enfermaron de a una por vez), fuimos a conocer el Glaciar Pastoruri, al sur del Callejón de Huaylas.

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Salimos un poco más tarde que el día anterior, que fuimos a la laguna 69, y también éramos menos. Las últimas personas que buscamos fueron dos chicos más o menos de nuestra edad. Uno se sentó al lado nuestro, y Flor no tardó en sacarle conversación. Qué de donde eran, que por dónde estaban viajando, que qué tal, que cómo se llamaban, que qué estudiaban, que cuándo volvían. Las preguntas típicas.

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Como muchos tours, tuvimos paradas intermedias: las aguas gasificadas (juro que creímos que esto era una tomada de pelo… ¿enserio? ¿agua gasificada? Era un chorrito de agua hirviendo que salía a un costado de la ruta…), unas pinturas rupestres (que tenían una pintada en aerosol al lado, lo que hacía dudar cómicamente de su origen), y las puyas raimondi -una flor andina que llega a vivir 100 años, mide entre 6 y 15 metros, y una vez que florece muere-, antes de finalmente empezar a caminar al glaciar.

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Aguas gasificadas

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Puya raimondi

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Pinturas rupestres

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Camino al glaciar

Yo se los advierto: si van, no miren en Internet. No miren porque se van a decepcionar con las imágenes de Mr. Google y lo que van a ver después cuando estén cara a cara. ¿Que por qué? Porque lo que hace unos viente años era un glaciar donde incluso se hacían campeonatos de esquí, snowboard y escalada en hielo, ahora es apenas un casquete de hielo, ya que el 40% se ha derretido por el calentamiento global.

Los mails con los Power Point sobre calentamiento global (¿se acuerdan la época de hotmail en que esos emails eran spam?) no son chiste: me asusté cuando me dijeron que el glaciar llegaba hasta donde ahora estacionan los autos, es decir, un kilómetro más adelante. Basta mirar una foto para darse cuenta: el glaciar retrocedió, y mucho. Yo casi no reconozco el lugar donde estuve en las fotos que aparecen en Internet. Hoy hay rocas en vez de nieve y hielo en las faldas del nevado, y se pronostica que dentro de 15 a 20 años el glaciar desaparecerá por completo.

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Qué triste, ¿no? Qué triste pensar cómo el mundo se va lo vamos destruyendo poco a poco. Cómo nuestras pequeñas acciones, esas que catalogamos como “un papelito en la calle no hace nada”, o “no me molesten, yo demoro mucho en bañarme”, o “no apagues el auto, ya nos vamos”, o “me resulta incómodo apagar la canilla mientras lavo los platos”, etcétera y etcétera, son granitos de arena que van sumando. Será un granito de arena, pero dicen que el mar no sería lo mismo sin ese granito de arena. Como cuando hice el trekking del Choro, que el sendero estaba lleno de papelitos. En esos casos sólo vemos la contaminación (si se puede decir “sólo”), pero acá uno ve el efecto a largo plazo de esos comportamientos: reducción de masas de hielo, desaparición de flora y fauna endémica, pérdida de recursos naturales, desestabilización del ecosistema.

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Yo no conozco el Glaciar Perito Moreno todavía, ese que está en la Patagonia argentina. ¿Y si cuando llego ya está así de consumido? ¿Y si ese espectáculo de la naturaleza ya está en sus últimas? Me acuerdo cuando hace un año atrás quería ir a Torres del Paine, casi en el confín de Chile, uno de los lugares catalogados como de los más hermosos: mis amigos chilenos me dijeron que espere, que vaya otro año, cuando el parque se haya recuperado aunque sea un poquito. ¿Recuperado de qué? De un incendio causado por un israelita cuando hizo una fogata.

Esas son las acciones que a veces me preguntó ¿por qué? ¿Por qué descuidamos tanto nuestro entorno? ¿Nadie se da cuenta que el smog y la contaminación y el cambio climático esta pasando en serio? ¿Cómo puede ser que en mi ciudad el invierno se pase en mangas cortas, pasen cinco meses -o más- sin llover, después haya dos meses donde la temperatura no baja de los 40º -y puede llegar a los 50ºC- y ahora hace dos semanas que no para de llover? No me digan que eso es normal. Si todos usáramos un poquito más la bici o nuestras patitas, tardáramos menos en bañarnos, apagáramos la canilla para lavarnos los dientes y fregar los platos, produjéramos menos basura (comprando menos en el súper y más en los mercados, volviendo un poco a lo natural, y aprendiendo sobre separación de residuos), apagáramos las luces que no usamos, evitáramos derrochar tanto papel (higiénico, de cuadernos, etc.) y algunas cosas más (nada muy difícil de implementar) el mundo seguro sería un lugar un poquito mejor.

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Me puse en filosófica y activista, pero estas cosas casi que me ponen mal. Cuando tenía diez años iba al EcoClub que había en Rafaela, y creo que eso fue algo que me concientizó mucho sobre el medio ambiente. Ya ni sé cómo fue que llegué ahí: estoy segura que no fue mi mamá la que decidió mandarme. Pero gracias a eso, mi mamá fue pionera  en algo que ahora es obligatorio en la ciudad (fuaaa, ¡toda una adelantada!): llevar bolsas de tela para hacer las compras. Desde chiquita, yo la retaba si volvía con bolsas de plástico, porque PODÍA llevar la bolsa de tela. No había necesidad de volver con bolsas de plástico porque no había excusas para no llevar la bolsa de tela. El blog no va a volverse medioambientalista, pero si durante mis primeros viajes de lo que más aprendía era de las diferencias culturales y a valerme por mí misma, ahora creo que cada vez me conozco más a mi, qué quiero a mi alrededor, qué y cómo quiero ser y qué quiero en y para mi vida. 

Aunque durante tres años las autoridades prohibieron totalmente el acceso de turistas, en abril de 2011 se reabrió con limitaciones, como sentarse o caminar sobre el hielo. Mientras estábamos dando vueltas por el lugar, varias veces una mujer de la comunidad Catac -que vive dentro del parque y sobreviven del turismo- le tocó el silbato a un chico que se estaba sacando fotos subido al hielo.

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Llegamos a Pastoruri con el viento frío pegando en la cara, y nos fuimos casi corriendo porque el granizo empezaba a caer cada vez más fuerte. El tiempo nunca es suficiente, pero ser testigo de cómo un glaciar tropical –uno de los tantos existentes en Perú- se está descongelando no necesita largas horas: basta llegar y verlo.

DATOS ÚTILES

* Tour Glaciar Pastoruri: sale a las 8am y vuelve tipo 5pm. La ida son 4hs, luego se hace la caminata de una hora hasta el glaciar (más una hora allí), y a la vuelta se para a almorzar (es un poco caro, nosotras llevamos para hacernos sánguches). Cuesta S/30, pero hay que regatear.

* Entrada al Parque Nacional: S/10 (es válida por un solo día, así que si hicieron Laguna 69 antes como nosotras, tienen que volver a comprarla). No hay descuentos a estudiantes.

* Recomendaciones: llevar agua y comida para el camino. Vestirse en capas (hace frío hasta para gorro y guantes) y no olvidarse el impermeable.

* Para la altura lo recomendable descansar y darse unos días para acostumbrarse, mascar coca, comer liviano y tomar mucha agua.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.