DIARIO AUSTRAL (VIII): DESGRACIA CON SUERTE

DIARIO AUSTRAL (VIII): DESGRACIA CON SUERTE

Ayer decidimos ir a Caleta Tortel. Hubiésemos llegado, de no ser por 1) el pinchazo en una de las ruedas traseras, 2) la falta de combustible, y 3) algo que le pasó al motor del auto. Algo, porque no sabíamos qué era. El auto quedó a 17 km. de Puerto Bertrand, el pueblito donde estamos, en un mirador donde paramos a sacar fotos y en donde, de repente, empezó a salir humo del capó. Así sin más me fui a Cochrane, en el primer bus que pasó (al que me subí tan rápido, que me olvidé de llevar plata y mi celular),  a tratar de conseguir un mecánico. Pero no había ni mecánico ni camión para llevar el auto a algún lado. La única solución era volver al lodge donde estábamos parando para, por lo menos, terminar bien el día: comiendo rico, durmiendo bien, mirando y escuchando el río.
Carretera Austral (601)

En la confluencia de los ríos Baker y Neff, cerquita a Puerto Bertrand.

Carretera Austral (573)

Mini postales del camino.

Carretera Austral (545)

Por las calles de Cochrane

Carretera Austral (620)

Noches despejadas

Estando en Cochrane, sin solución para el auto, necesitaba volver a buscar a mi papá. Hice dedo una hora y media, hasta que una camioneta me levantó. Por suerte mi papá no estaba preocupado. Por suerte nos pudieron alcanzar hasta el Lodge. Por suerte comimos rico y dormimos bien. Por suerte al día siguiente un mecánico de la zona pudo ayudarnos. Y terminamos de recorrer el lugar, conocer la confluencia de los ríos Baker y Neff, andar por algunos senderos. Aunque nunca llegamos a Caleta Tortel.

Y eso, y todo lo que pasó y lo que no pasó, es la razón para, alguna vez, volver.

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Acá podés ver el resto de los post de este viaje:

Diario Austral (VIII): Desgracia con suerte

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.