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DIARIO AUSTRAL (II): LA CHICA DEL CUADRI

Después de resolver unas cuestiones técnicas en Puerto Montt (después de varias vueltas, logramos conseguir una goma espuma que haga las veces de colchón, y cambiar plata), cruzamos el cartel de”KM 0″ de la Ruta CH 7, y comenzamos oficialmente el viaje. Después de tomar un ferry y hacer 38km y 2hs por ripio, llegamos alrededor de las 5pm a Hornopirén. Buscamos y buscamos alojamiento, y terminamos en el primer lugar donde habíamos preguntado, una casa de familia que alquilaba habitaciones por 10.000 CLP por persona con desayuno. La noche llegó rápido entre el baño reconfortante, un cena temprana y una copa de vino compartida con el dueño de la casa.

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Hornopirén, al amanecer.

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La vista desde la casa donde paramos.

Al día siguiente, nos despertamos temprano, desayunamos con un matrimonio chileno que estaba volviendo de viaje, guardamos todo en el auto, y salimos. Afuera todavía había neblina, mientras nosotros deseábamos que se vaya. Fuimos a la Oficina de Turismo a preguntar qué había para hacer en el pueblo y en los alrededores, y la chica sacó un mapa. Nos empezó a señalar los lugares y explicar cómo llegar: las termas de Pichicolo, el Sector El Cobre, el Puente Río Blanco, el Parque Nacional Hornopirén, Río Negro. Como en la Máster (el auto -que no es técnicamente un auto- con el que viajamos) llevamos un cuadriciclo, nuestra idea es usarlo en estos casos, cuando hay varias cosas para hacer en los pueblitos, o cuando los caminos son muy chicos o muy maltratados para el auto, o simplemente para conocer de otra forma. Así que, siendo precavidos (hay lugares donde está prohibido usar cuadri), mi papá le preguntó a la chica de la oficina que nos explicaba:

– ¿Se puede ir en cuadri a esos lugares?

– Sisi, obvio -nos dice muy segura. Tras unos segundos de pausa, la duda la asaltó: -¿Qué es un cuadri?

Creo que no hace falta aclarar que con mi papá no sabíamos cómo aguantarnos la risa.

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Camino a las Termas.

PD/ Para que no se queden con la duda, le explicamos a la chica qué era un cuadri, y sí, nos dejó usarlo.

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Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.