chile tradiciones

DIARIO AUSTRAL (I): EL COMIENZO

Carretera Austral (un tramo de la patagonia chilena que une, en más de 1000 kilómetros, Puerto Mont con Villa O’Higgins) fue uno de los viajes más diferentes, hermosos y únicos que hice en estos últimos años: 15 días sola con mi papá, al sur de Chile, en auto, recorriendo los paisajes más lindos que creo vi alguna vez.

Hay lugares que no sirven para ser descriptos, lugares donde los paisajes y su belleza hablan por sí mismos. Por eso, mucho mejor sacar algunas historias.

7 lagos argentina chile

Todavía en Argentina, en la ruta 7 lagos, camino a Chile.

***

– ¿Vos te acordás cómo fue que decidimos venir acá? – le pregunto a mi papá después de varios días de viaje.

– Mmmm no

– Cuando fuimos a Isla de Pascuas, y al final en vez de ir nosotros dos nomás se terminó sumando más gente, vos me dijiste que seguíamos teniendo pendiente nuestro viaje padre-hija. Unos meses después, un día yo estaba de un amigo que me contaba que tenía una combi toda preparada que la alquilaba para viajes.. y ahí se me prendió la lamparita: viaje padre e hija + viaje en auto por el sur (varias veces habíamos dicho de viajar por el sur de Argentina) + viaje por Carretera Austral (que yo quería hacer hacía rato)… listo!! salió el combo =)

De ahí a empezar a prepararlo, hubo un paso. Tirar la idea, mandar algún mail tentador, tantear fechas. Al principio parecía que iba a quedar en el tintero, hasta que un día mi papá me llamó y me dijo “¿Qué tenés que hacer en marzo? Bueno, ahora nos vamos a Carretera Austral”. FELICIDAD. ALEGRÍA. EMOCIÓN. ANSIAS. Todo junto. No veía la hora de que llegue el momento, la cuenta regresiva ya estaba empezando.

Carretera Austral-24

Por la ruta de 7 lagos, en Argentina.

chile tradiciones

¡Hola Chile! Extrañaba ver sopaipillas, onces y palta por todos lados.

vacas chile

Al final, el viaje se postergó un mes, y terminamos saliendo ahora, a mitad de abril. Según me habían dicho, la fecha límite para ir por el tiempo. Lluvias, feo clima, más frío y más lluvia. Vamos a ver qué nos depara.

Salimos el sábado a las 7am, así que, siguiendo a mi papá que le gusta tener todo listo con anticipación, el viernes después de comer teníamos todo preparado. O casi todo, como de costumbre, faltaba mi bolso. Si alguien que no sabía dónde y cuánto tiempo nos íbamos, veía el auto, habría pensado que habíamos decidido mudarnos. Llevábamos casi una mini casa, con colchón inflable, comida, mesa plegable, sillas plegables, vajilla (con platos playo, hondo, tazas, copa para vino, vaso para fernet, vaso para cerveza, vaso para agua, cubiertos), linternas, mantas, dos juegos de sábanas, aguas, cocinita, comida. Creo que no nos faltaba nada.

ruta argentina chile

Acercándonos a la frontera con Chile.

lanin puerto varas

En Puerto Varas, y el volcán Osorno detrás.

lago puerto varas

Una tarde ideal para conversar al solcito.

Después de dos días  y medio de viaje (de los cuales el primero lo dormí casi al 100%, quedando implícitamente declarada como la peor acompañante, y el segundo empezó a las 3 de la mañana para mi papá porque se nos pinchó el colchón inflable y prefirió manejar antes que intentar seguir durmiendo en el piso, y el tercero fue un anticipo a lo que se venía, cuando hicimos parte del Camino de 7 lagos hacia la frontera), llegamos a Puerto Varas a las 5 de la tarde. Ya estábamos cerquita.

La Carretera Austral empieza en Puerto Montt, 11km más al sur, pero preferíamos parar ahí, que es una ciudad mucho más bonita, más chiquita y cálida. A tan pocos kilómetros de distancia, el sur de Chile y el de Argentina son muy diferentes. Las casas están cubiertas de tejas cual piel de pescado, hay olor a leña en toda la ciudad por las chimeneas que ya anticipan la llegada al invierno, el humito saliendo de todas las casas, ventanas con cortinitas con puntillas y una decoración totalmente naïf, techos a dos aguas para que la nieve y el agua corran, casas en todos los colores pasteles existentes, ese aire europeo de montaña (la ciudad fue fundada por colonos suizos alemanes), un lago enorme con montañas y volcanes de fondo, un cerro cubierto por bosque… Si no hubiese sido porque no me crucé hadas flotando ni duendes caminando, me hubiese sentido en un cuento de hadas.

Carretera Austral-83

Hortensias

Carretera Austral-77

Justo justo, encontramos un festival de comida típica (o algo así).

Carretera Austral-72

A la mañana siguiente, no pudimos salir sin el primer tropezón. O dos: se nos había desinflado el colchón. De nuevo. Y esta vez, por completo. Y por si eso fuera poco, se había pinchado una de las gomas del auto. Así que teníamos dos cosas que hacer. 1) Comprar algo, una goma espuma, un mini colchón, algo, que nos sirva para dormir, y 2) arreglar el neumático. Pero como eran las 7 de la mañana, y la gomería no abría hasta las 9, nos fuimos a una estación de servicio a hacer uso del Internet, los baños y la máquina de café. Sin contar que también necesitábamos cambiar plata.

Tropezón(es) no es caída.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.