CUENTA REGRESIVA EMPEZANDO

* Pasaje: checked
* Seguro médico: checked
* Mochila: en progreso
* Alojamiento: en progreso

Cada vez falta menos. Cuando compré el pasaje quedaban dos meses todavía. Ahora faltan sólo 15 14 13 12 11 10 9 días para salir y estoy prácticamente en el mismo punto de preparación. La única diferencia es que creo que cada vez caigo menos que en poco más de una semana empieza un nuevo viaje, más corto pero viaje al fin, y a dos países que hace mucho quería conocer.  Tengo el presentimiento de que no voy a caer hasta el mismo momento en que el avión este despegando. Y por “caer” me refiero a emocionarme, sentir un felicidad increíble que me invade, tener una sonrisa me llega a las orejas, emocionarme de nuevo al punto en que las lágrimas me caen por las mejillas. Estoy segura que va a pasarme. De hecho ya me sucedió. Dos veces. Las dos veces que estaba yendo a algún lugar en el que por años desee estar. Cuando fui a Kenia a hacer mi primer intercambio con AIESEC, poco más de tres años atrás, y cuando, el año pasado, iba desde Estambul a El Cairo. Las dos veces, cuando el avión despegaba, las lágrimas se me salían de los ojos, sin razón aparente. Ahora que estoy nuevamente casi en viaje (a veces siento que sólo me estoy yendo de viaje cuando me voy lejos y/o por un período más o menos largo) creo entender el por qué de esas lágrimas. Creo que entiendo por qué todavía no caigo que en menos de 2 semanas voy a estar en Colombia, y en un mes, en Cuba. Creo que esas lágrimas significan que estoy cayendo, que estoy dándome cuenta que ese sueño se está logrando, que voy a conocer ese lugar que anhelé por tanto tiempo.

La primera vez que me sorprendieron las lágrimas (de felicidad, claro está), despegando de Buenos Aires…
…para llegar más de 30hs después y empezar a vivir Nairobi.

Asi que ya me imagino, en el avión, sentada al lado de la ventanilla (si es que me toca esa suerte), mirando por el vidrio cómo el avión va despegando y poco a poco el aeropuerto se aleja, las calles se achican, las autos se convierten en hormigas y llegamos a las nubes y yo estoy minuto a minuto más cerca de aterrizar en mi próximo destino.

Desde muy chiquita mis tres lugares soñados eran Machu Picchu, Egipto y África. Todo empezó hace cuatro veranos cuando nos fuimos de mochileras con Flor, una de mis más amigas, de viaje al sur de Argentina a hacer 7 lagos. Volvimos tan pero TAN motivadas de ese viaje que al verano siguiente nos queríamos ir a Machu Picchu, pero como éramos menor de edad todavía, a ella no la dejaban irse fuera. Yo ya estaba empecinada que quería irme, y empecé a buscar mi intercambio en Brasil. No encontraba, no tenía respuestas y, encima, me empezaron a llegar mail de Gana, Kenia, Egipto, Marruecos.. y África siempre había sido un lugar que me llamaba la atención. Empecé a pensarlo, meditarlo de acá, de allá, el idioma (mi inglés era pésimo para ese entonces), lo que iba a ir a hacer (había diferentes opciones de voluntariados)… hasta que tenía que planteárselo a mis papás. Y cuando llegó ESE momento, increíblemente no sólo me estaban diciendo que sí, que me vaya, sino que si me gustaba, que me podía ir de nuevo. Yo no daba crédito a mis oídos. Wow. Me iba a ir a Kenia. Me iba a África.

Y llegué! Daba clases a algunas de estas ternuras de nenes, 
…me divertía con ellos,
…incluso durante la fiesta de despedida,
…encontré una nena así hermosa,

…o nenes espiándonos por ser “distintos”,

…que se querían sacar fotos con nosotras después de las charlas sobre VIH/SIDA,
…me hice nuevos amigos de muchos países,
…fuimos a subir la segunda montaña más alta de África (¿ven aquella cima a lo lejos?),
…festejé en ese recorrido mi cumple, con nieve por primera vez (y única vez hasta ahora), lejos de mi país por primera vez,
…vi el amanecer desde más de 5000m de altura, con la luna del  otro lado habiendo alcanzado la cima del Monte Kenia (y encima enferma),
…festejé mi cumple de nuevo a la vuelta,
…anduve en camello por primera vez (¿camelgada sería? =p),
… fui a recorrer en bici un lago y nos encontramos en el camino con flamencos rosas, hipopótamos (como en la foto), jirafas, cebras, monos, rinocerontes,
…vi mi primer (y único) partido de fútbol en una cancha e hinché por mi país de adopción,
…alquilamos una cabaña enfrente del mar y amanecimos con esta vista,
…nadamos en un mar turquesa transparente, 
…un chico nos llevó en su bote hecho a mano,
…encontramos estrellas de mar,
…hicimos snorkeling en un paraíso así,
…y nos divertimos así!

Como esa vez no fui a Perú, volvió a pasarme lo mismo. Por diversas causalidades, siempre, cada verano durante los últimos cuatro años que hace que lo vengo planeando, surgió algún plan que lo cambió y terminé en algo nada que ver. Yo creo que el día que vaya va a ser “legen.. wait for it.. dary” (para los que no entienden, les dejo un link de How I met your mother para que vean de qué estoy hablando, es una de mis series favoritas). No hay chance. No tengo otra explicación. Si tanto se está haciendo desear es porque va a ser un viaje realmente bueno. Sólo queda esperar por él (crucemos los dedos para que sea pronto).

Igualmente, no puedo quejarme. Siempre el cambio fue bueno. Buenísimo. El verano 2010-2011 cambié el viaje de cuatro meses por Latinoamérica por Europa + Turquía + Egipto, cuatro meses en principio que terminaron en cinco, y entre otros países llegué a Egipto. Sin palabras.

Llegando a El Cairo. Segunda vez que me caían las lágrimas y mi sonrisa no entraba en mi cara 🙂
Finalmente estaba viendo en personas, en vivo y en directo las famosas pirámides!!
Sí, yo estaba AHÍ.
Y un camello me chupaba la mano cual mi perra lo hace
Pase dos noches increíbles en el desierto bajo las estrellas
Estuve rodeada de miles de jeroglíficos

Volviendo a Colombia. Hasta mi viaje a Kenia, Perú y Egipto eran LOS destinos para mi. Seguramente, dado que siempre me gustó mucho viajar, había muchos otros países que quería visitar (de hecho, súbanme a un avión sin destino y tirenme en cualquier lado que yo soy feliz), pero esos dos estaban en el top del ranking. Sin embargo, durante el viaje me hice amiga de dos colombianos que también estaban de intercambio con AIESEC, y sobretodo uno de ellos, me hablaba maravillas de Colombia. A partir de ese momento, un destino se había colado en el ranking de mis países a visitar, pero no se había agregado al final sin que le había robado el tercer puesto a algún otro. Así, viajando, conociendo gente, escuchando lo orgulloso que estaba alguien de su país, del orden, de lo bello, de la amabilidad, de la naturaleza de su tierra, es que me hizo picar el bichito a mi de ir algún día a conocer Colombia.

Y con Cuba…siempre fue un país que me llamó la atención. Siempre hay países que le dan cosquillas en la panza a uno. Esos destinos, lugares, países, ciudades que cada vez que uno escucha hablar para la oreja, se entusiasma, quiere saber más, escuchar a ese que estuvo ahí… Cuba me estaba empezando a producir eso. Mis papás fueron hace varios años, y mi papá especialmente quedó fascinado, y su frase que siempre recuerdo es “si fuera de nuevo, haría cinco días en La Havana y sólo dos días en Varadero”. Este es como yo. Le encantan los lugares con historia, caminar por las calles, hablar y hablar con la gente. O mejor dicho, yo soy como él. De tal palo tal astilla dicen, no?

travel is the only thing that makes you richer

“Viajar es la única cosa que compras y te hace más rico”. Sin duda no hay mejor escuela que el mundo, y sólo se lo conoce viajando.

Ya empecé a transportarme. Hablo del viaje y por momentos me quedo callada pensando e imaginándome lo que va a ser. La sonrisa copa mi cara. Estoy soñando. Pero todavía hoy no puedo creerlo. Recién cuando esté en el avión voy a caer, me van a empezar a caer las lágrimas, me voy a emocionar (más que ahora)… Colombia, Cuba, here I come. Empieza la aventura de nuevo.El día que vi una foto de La Havana, un poco más moderna, un poco diferente de las fotos que había visto de mis papás dije “yo tengo q ir”. Ya mismo. Tengo que conocer Cuba antes de que cambie. Caminar por esas calles, hablar con la gente, tratar de entender ese estilo de vida, escucharlos… y, en algún momento, sin darme siquiera mucho cuenta, estaba empezando a relacionar el viaje a Colombia con Cuba. Los vi cerca, pensé que era LA oportunidad, tenía tiempo, ahorros… un poco de todo eso, junto. No tarde mucho en ponerme a averiguar y estar viendo pasajes a Cuba por todos lados.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.