NUEVO Y NOVEDOSO

NUEVO Y NOVEDOSO

 

  Nuestra primer semana en Izmir estaba programa para que sea más bien introducción a la ciudad, llevarnos a recorrer sitios turísticos y/o diferentes, conocernos entre nosotros y con el equipo que organizó el proyecto, y un último día de “conferencia” para una introducción a AIESEC para los chicos que habían entrado sólo por el intercambio, introducción al proyecto, organización con respecto a cómo íbamos a trabajar y coordinarnos, expectativas, etc.
 
Descansando frente al mar



Paseando por Kordon
Parte del grupete: Croacia, Malasia, Bosnia, Ucrania, Japón, Indonesia, Brasil, Argentina y Pakistán.
Recuerdos de Kenia: fumando yiya en un bar en el puerto
Más bares en el puerto
Efes, la Quilmes de Turquía

 

 

En Pandora, el bar habitué de AIESECos


Para ir a dar una paseo…
 
En nuestro día de preparación
 
Las chicas, felices 🙂


Tomando algo después de mucho trabajo (?) Y por si no se dan cuenta, pleno invierno y estamos en un bar al aire libre
 
 
  Creo que todos estábamos con muchas expectativas por nuestra primera semana de trabajo trabajo: ir a dar charlas sobre nuestro país y nuestra cultura a colegios secundarios. Todavía varios teníamos que terminar nuestra presentación pero nos quedaba un día más para esto ya que íbamos a trabajar de martes a viernes. Uno de los principales motivos por los cuales elegí este intercambio, además del país, era la posibilidad de dar charlas en inglés, lo cual para mi representaba todo un desafío, ya que significaba pararme enfrente de alrededor de 30 personas y hablar en un idioma que no es mi lengua materna. Yo aprendí inglés básicamente cuando me fui de intercambio a Kenia a principios de 2009 con AIESEC, ya que llegué allá con un inglés pésimo (sinceramente, apenas podía hilar una oración) y uno de mis principales logros, fue haber aprendido auto didácticamente, simplemente escuchando mucho, leyendo y preguntando. Sin embargo, todavía algo que me daba mucha vergüenza hacer, era hablar frente al público. Incluso en español. Pero eso fue algo que empecé a enfrentar cuando llegué de vuelta a Argentina post Kenia, dando charlas informativas para AIESEC, dando sesiones en eventos de AIESEC también… así, poco a poco, incluso empecé a tener más facilidad para dar finales y después de un tiempo me encantaba dar charlas y capacitaciones con mucha gente enfrente. Como puede cambiar la gente, cierto?
 
  Así, cuando llegué a Izmir, estaba con todas las expectativas por poder hacerlo, de hecho me sentía muy segura que no iba a tener ningún problema, mi inglés había mejorado mucho durante los últimos meses de viaje y sabía que era sólo una cuestión de que llegara el día para pararme frente a la clase. En Kenia yo daba clases en inglés para nenes entre 5 y 8 años, lo cual era muy muy sencillo, pero nunca me había animado a yo pararme frente a toda la clase de secundaria cuando íbamos a dar los talleres sobre SIDA/HIV, sino que yo iba más como soporte. Así que ésta era mi oportunidad. Y me encantó. 
 
Con mi alumnos de 2° año
 
Con otros estudiantes de la escuela, más pequeños
Espiándonos
 
Éstas eran las clases sobre SIDA/HIV que dábamos y en las cuales yo no me animaba a  hablar. Acá, Stepahine empezando la clase…
 
Y yo haciendo la parte demostrativa con los preservativos (sin comentarios :p)
  Es muy reconfortante el hecho de ver a todos los chicos tan emocionados, tan contentos por recibir a alguien de Argentina, de las tierras de Messi y Maradonna, sorprendiéndose cuando les cuento que en Argentina tenemos invierno, que nos damos sólo un beso (y no dos como en Turquía) cuando nos saludamos y que es común tomar yogur a la mañana (ellos tienen sólo yogur natural y se usa para acompañar las comidas), y matándose de risa cuando les contaba que teníamos algo llamado “bidet” y les hacía la representación sobre cómo se usa.
  
  Además, la calidez de las profesoras para con nosotras es muy reconfortante. De los más de 30 chicos de 20 nacionalidades (Pakistán, Bangladesh, India, Malasia, Polonia, Ucrania, Brasil, Algeria, Indonesia, Rumania, China, Taiwán, Japón…) que estamos en el proyecto, llamado Meet My Friend, mi grupo somos cinco chicas bien variadas: Beata de Polonia, Soraya de Algeria, de China, Tatiana de Ucrania y yo de Argentina. Me encanta pensar que iba a estar las próximas semanas compartiendo tiempo con gente de lugares tan distintos entre ellos y  Argentina. Las profesoras de inglés (nuestras presentaciones eran durante las clases de inglés) nos presentan siempre con la mejor onda, muy contentas de tenernos en su clase, nos ayudan a que los chicos interactuen con nosotros y traducen si alguien no entiende alguna parte.
 
De izquierda a derecha: profe, yo, profe, Landy, Beata. Tantos nombres en turco no puedo recordar :S


En la sala de profes, entre clase y clase


Con una de las profes de inglés buena onda


Landy chequeando los horarios y clases de nuestras presentaciones


Landy, en versión modelo
 
 
   A lo largo de una semana haciendo nuestras presentaciones, y yo dudando sobre qué tal salían, sobre mi inglés, sobre los chicos, sobre la presentación en sí… las profes me dijieron que tengo un muy buen inglés, que los chicos estaban re contentos, que la presentación era muy entretenida, que me querían en otros cursos porque otros estudiantes se habían enterado que había alguien de Argentina en la escuela y querían escucharme… Que más podía pedir 🙂  
 
  
  

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.