EUROPA VS EUROPA… LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Para los que me conocen bastante, o los que sólo hablaron conmigo poco pero en esas oportunidades hablamos de viajes, saben que no soy pro-Europa, ni muchos menos alguna vez estuvo entre mis sueños ir allá (de hecho siempre dije que, junto con EE.UU., eran los últimos lugares que quisiera conocer porque no le encuentro atractivo al parecerme tan similares a Argentina).
Sin embargo, mientras estaba viajando pensaba… con razón tanta gente ama Europa… realmente es muy bueno en muchas cosas, cosas que no son difíciles de implementar en ningún lado: el transporte público es una maravilla de ordenado, limpio y cómodo, la puntualidad es increíble (si el tren sale a las 14:12, sale 14:12, no a las y cuarto), las paradas están predeterminadas pero lo bueno es que en cada una, en la garita, tenés el cartelito de cuáles son entonces no tenés que saber que tenés que apretar el botón de stop después-que-cruzás-el-punte-cuando-pasa-el-segundo-semáforo sino sólo escuchar y/o leer las paradas, además de que están todos los horarios en que llega el metro/tram/cole!! Lo que sería llegar a la parada del A5 sabiendo que pasa siempre a la misma hora y que si perdí uno se cuándo viene el próximo… no es lo mismo estar parada a la expectativa, que saber que en 7 minutos llega el próximo colectivo.
 
La tabla de horarios en la parada de colectivo, incluso en ciudades pequeñas. Lillafüred, Hungría.
 
En Hauptbahnhof, Berlín, Alemania
¿Querías saber a qué hora llega el metro? (Berlín, Alemania)
El día que llegué a Frankfurt, 6am, mientras estaba congelándome en la estación de trenes esperando q sean tipo 8 para ir a la casa de mi host de Couchsurfing estaba dando vueltas un rato en Internet, vi que ahí también los basureros públicos están divididos en vidrio, papel, plástico y orgánicos… tan poco acostumbrada estoy (y eso que soy pro-hacerlo, pero en Argentina prácticamente no existen divisores así en las veredas, o hay y la gente no los respeta) que tiré un pedazo de comida que se me había caído al suelo en la parte de papel… recién me di cuenta cuando vi al señor que recolecta la basura con bolsas de distintos colores y no entendía por qué, miré bien el tacho y ahí noté que estaban diferenciados.
 
Tachos de división de residuos. Budapest, Hungría.
Otro día, estando  de pasada por Hamburgo antes de ir a Berlín, después de pasear por la ciudad, ir a un museo de fotografía, recorrer algunos edificios, estaba tratando de ir a un lago. Mientras estaba parada a la salida de un estacionamiento, tratando de encontrar el camino para ir, un señor que estaba saliendo de ahí en auto me pregunta si necesitaba ayuda…  después de que me paso varias veces, empecé a preguntarme si en Argentina hacemos lo mismo,  si uno ve a alguien con un mapa en la ciudad, se para a preguntarle si necesita ayuda. La verdad que en varias ciudades de Europa a veces no es fácil orientarse, porque las ciudades no tienen calles cuadriculadas, tienen muchas callecitas chiquitas, no están tan bien identificadas a veces, y las distancias en los mapas parecen enormes… y después son 20m nomas 😛
Y también está el otro tema: lo bueno que es (o sería en mi caso) viajar en Europa con la ciudadanía y por ende pasaporte de algún país de allá. Cuando estaba en Frankfurt fui a la estación de tren a comprar mi pase inter-países, preguntar un poco, ver opciones en el folleto, y cuando por fin fue nuestro turno, pido el Pase Global, y por esas casualidades pregunto si había descuento por estudiantes. Me dice que sí, que para menores de 26 era otro precio (casi 100€ menos)… no lo podía creer, ¡era muy barato! Me pide el pasaporte para empezar el trámite y que me dice… “ahh, pero tenés que ser  residente de la UE”… Demasiado bueno para ser cierto. Terminé comprando un pase para 5 viajes en 5 países que me salió el doble de lo que me salía el de 10 viajes por 21 países. Cuak! (Pero por cuestiones de que los controladores, no sé si no sabían cómo se usaba, no me lo marcaban y terminé haciendo como 20 viajes en tren).
Sin embargo, a pesar de la organización increíble de los metros, la puntualidad de los trenes, la limpieza en todos lados… hubo muchas cosas de Europa que me aburrieron. Como contaba en el post anterior, llegó un punto en que me empezó a parecer todo igual, todo tan ordenado y sin sorpresas, no ver grandes diferencias cotidianamente… A mí me encanta poder simplemente salir a la calle, dar vuelta a la esquina y empezar a ver cosas distintas, cosa que raramente me pasó en alguno de los países europeos que recorrí. No estoy diciendo que sea feo, que no valga la pena ir ni nada por el estilo, es simplemente mi apreciación personal por las cosas que a mí me llaman la atención o me gusta ver cuando viajo. Muchas veces sentí que era un lugar más para disfrutar de grande, o en pareja, o pasando bastante más tiempo en cada sitio para poder encontrar los rasgos culturales característicos de cada lugar y, por supuesto, en contacto con locales.
 
Yo no digo que no sea lindo..
(Budapest, Hungría)
Siempre la pasé bien 🙂
(Visegrád, Hungría)
 
Algo que también me llamó mucho la atención fue hablar con la gente que me hospedaba y escucharlos decir que se querían ir de su país (y de Europa), cuanto antes. Mi amiga Lucie de Alemania, al igual que Isa, una conocida de ella que me hospedó varios días en Berlín, me contaban de la corrupción del país, del gobierno, de las diferencias sociales entre la gente; el chico de CS que me hospedó en Praga 3 días me contaba lo enfermo que estaba por vivir en República Checa y en Europa en general debido a la presión social, económica del entorno, a la vida estresante y a la personalidad de las personas ahí; otra amiga en Hungría y una amiga de ella me contaban lo difícil que era conseguir un trabajo cuando se es joven; mi host de Cluj Napoca, Rumania, me decía que tenía muchas ganas de irse de Europa, que la gente siempre estaba seria, triste… y ni hablar cuando le mostré las fotos con mis amigos…” ¿Esas son chicas normales? ¿No son modelos? ¿Qué les pasa que están todos sonriendo en TODAS las fotos?”
 
¿Y por qué esta gente no sonríe en la fotos? Con Andrei, mi host en Cluj Napoca, Rumania.
 
Lo que más me sorprendió fue que, mientras mucha gente en nuestro país piensa que Europa es EL lugar para tener un buen trabajo, una buena educación, una buena forma de vida, donde todo funciona bien, mucha de la gente con la que hablé pensaba lo contrario. Ellos mismo me decían cosas como “viven diciendo que en América Latina hay corrupción, que haya está todo mal, de los pobres… ¿y acá? Acá tenemos los mismos problemas”. Todos se querían ir a Asia o América Latina, y algo que me llamó más la atención fue escuchar decirle a Andrei, mi host de Cluj que quería ir a vivir a… Argentina. 

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.