BERLÍN, LA CIUDAD DEL OSO

BERLÍN, LA CIUDAD DEL OSO

El primer lunes post Año Nuevo, fue la primera vez en el viaje que me agarró un bajón, mezcla entre shock cultural (toda la mezcla de sentimientos que uno siente después de llegar a un país nuevo, por las diferencias culturales, por lo que dejó atrás, por todo lo nuevo por conocer…) y amargura porque después de haber estado varios días en grupo, acompañada, hablando, riéndonos todo el tiempo, me di cuenta que de repente estaba de nuevo sola. Ya no tenía esa compañía constante, eso de que no importa lo que hacés total la pasás bien porque estás entre amigos… fue la primera vez que sentí esa falta tremenda, esa extrañitis de mis amigos de todos los días. Eso, sumado a que el plan que tenía para ese día se me había echado a perder porque me había levantado tarde y no había llegado a tiempo (que raro) para hacer el tour que quería.

Berliner Dom la catedral de Berlín iglesia evangélica

Berliner Dom, la catedral de Berlín, iglesia evangélica

Galería Tacheles okupa

Galería Tacheles , okupada por artistas.

Galería Tacheles

Galería Tacheles por dentro

La torre de TV en Alexandeplatz, con la Iglesia Santa María a la izquierda y Rathaus a la derecha.

La torre de TV en Alexandeplatz, con la Iglesia Santa María a la izquierda y Rathaus a la derecha.

PERO, ya estaba ahí. Así que me puse a recorrer, y después de ese día de veamos-que-hay-para-hacer-en-esta-ciudad, poco a poco le empecé a encontrar el encanto a Berlín y para el final del día ya me quería quedar varios días más para hacer y ver todo lo que me había llamado la atención.

Así fue como entré a la Fernsehturm, la Torre de TV, construída durante los 60’ cuando las dos Alemanias rivalizaban por ver quién tenía más poder y autoridad. La RDA (República Democrática Alemana), decidió construir una torre de telecomunicaciones que fuera visible desde cualquier punto de la ciudad, para demostrar a su vecina hasta donde podía llegar su poder y superioridad. Una vez derribado el famoso muro y con la reunificación de las dos Alemanias, se convirtió en todo un símbolo de Berlín, y hoy en día es una de las atracciones más visitadas. Es el cuarto edificio más alto de Europa con sus 365 m y arriba tiene una esfera que hace las veces de mirador y restaurante, que cada 30 minutos gira 360 grados por lo que, sin moverte, podés ver Berlín desde todos los ángulos.

Las vistas desde la torre parecen ser geniales si el día lo permite, pudiendo divisar todos los barrios de Berlín así como los monumentos más emblemáticos de la ciudad: el Reichstag, la Postdamer Platz, AlexanderPlatz, el barrio de Mitte, la Puerta de Branderburgo con el paseo bajo los tilos, el Tiergarten…. Yo fui de noche (no precisamente “de noche” significa que era tarde, eran sólo las 5pm) y estaba un poco nublado por lo que no pude apreciar mucho aunque la vista era hermosa, además de que un lindo lugar para mantenerse resguardado un rato del frío.

Vista mirador Torre TV Berlin

Berlín desde 200m de altura

Así fue como también otro día me dediqué a ir al Sachsenhaus (en Branderburgo, a las afueras de Berlín), un campo de concentración de la 2° GM. Creo que eso fue el resumen de los días anteriores y siguientes escuchando y viendo cosas sobre la historia de Alemania durante el último siglo, todo lo que pasaron por las guerras, y especialmente el horror del Holocausto.

Entrando al Campo de Sachsenhausen

Entrando al Campo de Sachsenhausen

Caminar por ahí, todo tan tranquilo en ese día soleado de inverno, mientras uno escucha qué fue lo que pasó hace sólo medio siglo atrás… te hace poner la piel de gallina tratando de imaginarte la vida diaria en ese lugar. Simplemente es shockeante, y ni el mejor poder de imaginación hace posible dimensionar el horror de haber tenido que pasar por un sitio como ese.

Desde una botella con un mensaje adentro encontrada hace sólo unos años en el campo (que increíblemente pudieron devolver a la familia); pasar enfrente del edificio donde entrenaba la SS (Schutzstaffeln, organización militar del Partido Nacional Socialista de Alemania, originalmente las SA, organización paramilitar del NSDAP que tuvo un importante papel en la ascensión al poder de Adolf Hitler ), ahora lugar de entrenamiento para policía de Branderburgo, lo que obviamente genera distintos puntos de vista, y conflictivos, sobre el tema;  puertas de hierro enormes con la irónica inscripción “El trabajo te hará libre”  en ellas; ver en los museos del campo bancos de tortura donde entre los propios reclusos se tenían que azotar mientras los soldados los controlaban; que te cuenten que los prisioneros tenían que pasar revista cada mañana, muchas veces si por 8 o 12 hs en pleno invierno Europeo, sólo con remera y pantalón, “disfraces” que inventaba el régimen alemán para ocultar apariencias (por ejemplo fotos, esculturas, donde mostraban a prisioneros y soldados en igual estado de salud física, en imágenes donde hasta parecían compinches, cuando en realidad estos últimos apenas si comían y recibían un trato inhumano), ver los cimientos de las cámaras de gas, los hornos crematorios, las paredes de fusilamiento.

el trabajo te hará libre

“El trabajo te hará libre”

mensaje en botella

Botella + mensaje de un prisionera, encontrados hace unos años en el campo.. y encontraron a la familia destinataria.

barracas campos concentracion alemania

Dos de las barracas reconstruídas, donde vivían los prisioneros. En todos los otros lugares hay esos bloques con piedras arriba, símbolo de todas las personas que murieron.

Algo que me llamó la atención, me maravilló en la parte visual, estructural o como quieran llamarlo, pero a la vez es un poco triste desde un sentido de unidad, es que todavía hayan diferencias entre las partes Occidental y Oriental de Berlín. Desde el hecho que Lucie (mi amiga de allá) me contó que en la primera se gana mejor por el mismo trabajo y que la segunda es más barata vivir, por lo que conviene trabajar en Berlín Occidental y vivir en Oriente.

Ampelmännchen

Para cruzar la calle, el típico Ampelmännchen de la ex Alemania Oriental que se extendió al resto del país (después que la parte occidental quiso sacarselos)

Saliendonos de la parte histórica, hubo un detalle que me llamó bastante la atención en la ciudad, y fue la cantidad de osos tamaño real podríamos decir, decorados muy simpáticamente, que había esparcidos por toda la ciudad. Pensé desde que eran cosas que estaban puestas por turismo, las clásicas que parecen “típicas” pero son sólo para turistas porque los locales no lo usan o no tiene significado para ellos, hasta pensar que tenía algún significado para la ciudad o en Alemania, estilo, el animal nacional. Por suerte, la segunda opción era la más acertada. Resulta que el oso es el símbolo de Berlín. Está en su escudo y en muchos monumentos y souvenirs. El hecho de que estén en las calles, incluso hasta afuera del mismísimo Hilton, es porque diferentes artistas pintaron osos que los desparramaron por toda la ciudad, y ahora simplemente son decoración, pero bastante característicos de Berlín.

oso Hilton

El oso del Hilton.

Atardecer estación de trenes Hauptbahnhof

Atardecer desde la estación de trenes Hauptbahnhof.

Berlín fue una de las ciudades que más me gustó de las que estuve en Europa, es súper cosmopolita, llena de vida, tiene muchísima historia y cultura… todas características que casi obligadamente debe reunir una ciudades para que me guste. Hay decenas de museos para visitar, monumentos históricos por ver, barrios que recorrer… y mucha MUCHA historia por conocer. Definitivamente una sola semana no es suficiente.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.