AÑO NUEVO, PAÍS NUEVO, VIDA NUEVA… Y MUCHO MUCHO FRÍO

Miércoles 29 de diciembre. Llegué a Berlín tipo 10 de la noche y me puse a buscar un cyber, o un lugar donde haya wi-fi para poder usar mi compu… hasta que encontré unas compus… ¡y me quedaban 5min para poder usarlas! Necesitaba hablar con Lucie (una amiga que había conocido en Kenia) o con Isa, su amiga donde iba a estar parando, para saber si podía ir a su casa en ese momento… encontré el número de Lucie, me cortaron Internet antes de poder ver el mail de la Isa, así que ahí nomás me fui a un teléfono público a llamarla a Lucie… por suerte la encontré, y me fue a buscar a la media hora. ¡¡Fue tan raro volver a verla después de dos años!! Nos dimos un fuerte abrazo, y ahí me presentó a sus amigos de Erasmus: Lore, Mauro, Giussepe y Zuzan, los tres primeros de Italia, y la última chica de Polonia. Me ayudó con la mochila y fuimos para la casa, pero antes… ¡¡pasando por el muro de Berlín!! Pasamos por East Side Gallery, la parte más larga del muro que sigue en pie, con más de 1km de largo, y pintada por artistas de todo el mundo. Re bonita, sacamos fotos, y seguimos caminando hasta llegar. 

Conociendo Berlín



Los dos días antes de Año Nuevo fueron los días MÁS FRÍOS de TODA mi vida. Nunca había sentido tanto frío (hasta ese entonces) como ese jueves antes de año nuevo… -15°C, era imposible para nosotros ya estar afuera, teníamos todos los pies nadando en agua por la nieve, salíamos en todas las fotos con la nariz colorada… igualmente aprovechamos las (pocas) horas de sol para ir a recorrer el barrio judío, algunos edificios emblemáticos de Berlín como la Torre de TV, Berlin Dom, el Parlamento, la puerta de Brandenburgo, ir a tomar algo a algún bar… salvo el día de Fin de Año que apenas queriendo entrar a un bar en el barrio alternativo al que Lucie estaba re entusiasmada con llevarnos, nos encontramos con un cartel: “Abrimos hasta las 5pm hoy. Después déjennos solos porque queremos emborracharnos. Feliz Año Nuevo.”
El cartel que nos llamó la atención.

Así que para festejar Fin de Año, el plan era entre amigos. Algo que me llamó, y mucho, la atención, fue enterarme (ya algo me habían contado en Austria) que en Europa la costumbre con las fiestas es pasar Navidad con la familia (y en varios lugares no se sale después) y Año Nuevo pasarlo con amigos… y muchas veces en otra ciudad o país. Así fue que para este grupo alemán-italiano-polaco, estar en Berlín pasando un Fin de Año helado sin su familia no era algo nuevo ni distinto… totalmente para mí.

Cena de Fin de Año


Así fue como para esa noche preparamos una comida típica para cenar… a las 6pm! Después le sumamos el narguile, había cerveza dando vuelta… Lucie nos tenía preparada una sorpresa, quería llevarnos a un lugar especial para recibir el Año Nuevo, pero no nos quería adelantar nada y como nos habíamos demorado entre esto de ser tantos y prepararnos, tuvimos que salir a las corridas sin saber a dónde. El recorido fue algo así como caminarsúperapurados-tren-corridas-entrarauncallejón, hasta que Lucie encontró que la puerta por la que necesitaba pasar estaba cerrada. Así que no nos quedó más remedio que seguir corriendo por el campo cubierto como con 15 cm de nieve para llegar a la orilla del río. La verdad, que a pesar de que no era lo planeado (nunca vamos a saber cómo hubiese sido eso), esa recibida de Año Nuevo fue increíble: el río, un grupo de nuevos y viejos amigos, fuegos artificiales, la ciudad del otro lado, todo lleno de nieve pero nosotros ya acalorados de tanta corrida, algo para brindar…

Recibiendo el 2011 🙂

Después de alegrarnos, abrazarnos, brindar, pedir deseos para el próximo año, volvimos al lugar (previa guerra de nieve) donde no habíamos podido entrar antes… y entre abrir un poco el portón, escurrirnos para pasar entre los barrotes y el candado y un poco de miedo de por medio, pudimos pasar todos del otro lado. Era una onda fábrica abandonada de la época de la Guerra, y algunos de los chicos querían meterse a toda costa adentro en los pasillos (que de por sí daban bastante miedo porque estaban en la oscuridad total) logramos convencerlos de que no tenía mucho sentido…. así que encaramos directo para un boliche. Creo que esa fue una de las noches que más frío sentí, tenía los pies completamente nadando en agua en las botas, y después de la cola, bailotear un rato en el boliche, parar a comer algo por ahí, nos volvimos a casa… felices, el 2011 ya había empezado y todos deseando que sea tan bueno o mejor que el 2010. 

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.