CHRISTLKINDLMARKT O… MERCADOS NAVIDEÑOS (UNA NAVIDAD TOTALMENTE DIFERENTE)

Llegué antes de lo pensado a Viena. Hoy era mi primera experiencia con Couchsurfing. A pesar de que habíamos quedado en que me iba a buscar, cuando hablé con ella  me dijo que recién se había levantado, así que me dio las indicaciones para llegar a la estación de tren donde me iba a buscar. Después de esperarla 15 min, apareció y lo que en un principio me había parecido en su foto de perfil un pañuelo esos onda que usan las mujeres musulmanes, después entendí que sólo era la capucha de un buzo negro, ella toca en un banda de Metal y ahí me cerró todo.

Por las calles de Viena



Ese día empecé a experimentar la Navidad en el otro hemisferio… era 22 de diciembre pero en Europa ya se palpitaba. No con negocios repletos de gente buscando regalos a último momento y agobiados por el calor, sino completamente emponchada viendo señores vendiendo pinos de verdad para armar los arbolitos, en mercados navideños tomando ponche, con las calles LLENAS de lucecitas blancas que hacía que parezca nieve cayendo… Ese día fui a un Christlkindlmarkt con Tanja, mi host (la chica que me hospedaba de Couchsurfing) y sus amigos, donde éramos entre 6 y 8 chicos (uno de ellos hablaba español porque el papá era chileno, exiliado durante el tiempo de Pinochet). Siendo que en Argentina nos  gusta tanto salir y festejar, es raro que esta tradición no esté acá (nosotros seguimos con la cerveza sentaditos en bares). Es increíble ver que el termómetro marca bajo cero y la gente se amontona en los mercados -¡que son al aire libre!- a tomar ponche (yo pensé que era vino caliente pero después me enteré que eso es otra cosa) es distintas versiones, comer algo (waffles o chucrut), hablar, reírse y pasarla lindo un rato… hasta que se hicieron las 22hs y ya estaba frío ENSERIO así que nos trasladamos a un lugar cerrado. Pero ya saben, el que está buscando oportunidades de negocios en Argentina… ¡hay un nicho! 😛  (y los que encontré después!).



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Christlkindlmarkt en Viena


Feliiz Navidaaad! Para pasar Navidad me volví a Wels (que antes remarco que Viena me pareció una ciudad preciosa, acá pueden ver el resto de las fotos) con mis amigos del casamiento, su flia y otros amigos que habían ido a la fiesta y se quedaron por Navidad también. Realmente fue una Navidad totalmente diferencia. Nevaba, hacía muuucho frío, no estaba con mis papas, ni abuelos ni primos, no estábamos al aire libre, no esperábamos hasta las 9 para cenar, no había turrones ni garrapiñada, ni se escuchaba el jo-jo de algún Papá Noel que pasaba por la calle para sorprender a algún grupo de nenes.

Esta Navidad empezó con una guerra de bolas de nieves en el patio delantero de la casa de Joa (mi amiga que se había casado 6 días antes), con una fogata, tomando ponche y comiendo cookies con chocolate. Después de eso cenamos a las 8pm, donde por primera vez no me sentí rara por ser vegetariana… de hecho teníamos un menú especial 🙂 Post cena y postre, todos pasamos contentos y satisfechos al living, donde nos sentamos repartidos entre los sillones, algunas sillas y el suelo … y empezaron a cantar. El papá de Joa tocaba la guitarra, después se prendió Pedriño (uno de los cuñados de Ram) con el bombo, y cantaba en alemán. Después fue el turno de México. Y cuando preguntaron por Argentina… nosotros no cantamos. No entendían que no cantásemos nada para Navidad, me preguntaban, “bueno, pero que música escuchan durante Navidad”, “la radio, un CD… cualquier cosa que querramos poner, lo mismo que cualquier día”. Nunca en mi vida se me había ocurrido que se cantara para Navidad, pero se ve que es algo súper común en muchos países. 




Cantando en Nochebuena
Tipo 10:30, 11, todos emp
iezan a decirse “Feliz Navidad”… “ya?” le pregunto a Joa. Sii 🙂 Ok, ¡saludemos entonces! Feliz Navidad a todos, y después empezó el momento de los regalos. Me empecé a correr a un lado, pensando que obviamente no iba a recibir nada de tooooda la enorme cantidad de regalos que había abajo del árbol, así que me senté cómoda en el sillón. Por ahí viene Ram con una bolsita con chocolates, más tarde Joa con una taza de Austria con una galletita Milka tipo las de Bon o Bon pero redonda (acá Milka además de los chocolates tiene varios tipos de galletitas bastantes tentadores) y un Papá Noel adentro. Re dulces los dos… yo entre tanto viaje me acordé ese día de los regalos, y obviamente ya durante el finde estaba todo cerrado para regalarles el cuadro con fotos que quería hacerles :S Después los papás de Ram anunciaron que como en México la entrega de regalos se hace enfrente de todos haciendo pasar a la persona, ellos iban a entregar sus regalos así. Así que ahí fueron, al lado del arbolito y empezaron. Varios vasitos de shot de tequila, unos pañuelos hermosos para la tía de Joa y las hermanas, cosas de decoración para los padres de Joa, vasos de México con chocolates para otros (ahí caí yo).



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Vísperas de Navidad en lo de Joa


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Recibiendo los regalos

Y acá viene otro ni… ni fiesta ni boliche post medianoche. Tipo 12:30, 1 todos partimos, ya que en Europa las Navidades suelen ser súper familiares y los jóvenes no salen, mientras que en Año Nuevo siempre lo pasan con amigos, muchos incluso viajan a otro país (con lo cerca que les quedan, obvio…).

Pero también está el pero en la historia… porque para nosotros (o por lo menos en mi flia) Navidad termina esa noche, cuando después de festejar y festejar te vas a dormir… hasta que en algún momento te levantás al día siguiente cual domingo. Pero acá no,  si Navidad es el 25, no es ridículo juntarse a comer el 25, no? Si en Argentina no nos queremos juntar el 25 al mediodía por todo lo que se comió el 24 a la noche y porque los jóvenes salimos, acá todo lo contrario. Como dije antes, Navidad es una fecha súper familiar, así que a la 1:30pm todos sentados a comer, con menú vegetariano nuevamente (creo que encontré mi lugar en el mundo con la comida).

El resto del día se pasó tranquilo, con entrega de regalos nuevamente para los que no habían estado la noche anterior y foto familiar de la ocasión (en la que también entré, acá hay más fotos). Una Navidad diferente, lejos de mi familia, mis amigos, del calor, los mosquitos, la noche rafaelina apretujada, los vestidos cortos, las almendras con chocolate, los fuegos artificiales… una noche diferente pero inolvidable sin lugar a dudas.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.