DE CÓMO VIAJAR POR EL OTRO LADO DEL MUNDO SIN TENER IDEA DE DÓNDE ESTÁS

Después de haber pasado mi “excusa” por la cual me fui hasta Europa… ¡tocaba el turno de empezar a viajar! Voy a ser sincera… amo viajar, la aventura, los lugares nuevos… pero nunca se me había ocurrido comprarme una guía de Europa o de los países que pensaba visita para ver qué quería hacer y/o ver, mi idea era… no se, no tenía ni idea. Creo que lo único que pensaba era… y bueeeno, ya veré.





Así fue como el primer destino después de Wels (donde fue la boda y cada vez que le digo a alguien de Austria ahora que fui ahí me miran con cara de WTF?) fue Salzburg con un amigo de Francia… después de recorrerla un rato, no paraba de asombrarme y pensar “parece un escenario de película”, sentía que en cualquier momento podía dar vuelta a una esquina y encontrarme un set de filmación. Nieve, mercaditos navideños, más nieve por acá y por allá… un estilo Mi pobre angelito versión navideña, ¿se acuerdan?

Ese mismo día, después de Salzburg (sí, todavía no estaba siguiendo mi teoría de que para viajar y conocer bien, hay que quedarse más que un día en cada ciudad, que los paisajes, la ciudad en sí y sacar fotos no significa conocer en serio un lugar) me fui sola a la tarde a Innsbruck. Y llegué a las 8pm. Sola. De noche. Sin reserva de hostel. Sin contactos de alguien de Couchsurfing para que me hospede. Somebody is there? 3hs caminando. Perdida. En Austria. Sola. Sin hablar alemán. Por suerte tenía un mapa y las direcciones de 2 hostels… aunque no me servía mucho porque no encontraba las calles, ni encontraba casi carteles con los nombres de las calles. Ahí me di cuenta que el sistema de transporte (llámese trenes, buses, subtes, etc.) es buenísimo pero es un perno saber dónde estás parado cuando estás caminando! Los carteles están pegados en los edificios, no están en todas las cuadras… y  ni hablar de la numeración, nunca sabes cuánto tenés que caminar para encontrar el número que buscas (además de que usan n° chicos, tipo 13, 21, 55). Otro detalle: después de un rato largo, me di cuenta que hay muchos, pero muchos callejones, que están en el mapa, pero les podés pasar por al lado sin darte cuenta… pasan más desapercibidos incluso que un callejón (acá está la diferencia entre strasse and gasse). Ni hablar de cuando en la calle le pregunté a dos chicas si sabían dónde podía encontrar un hostel y empezaron a caminar rápido diciéndome que no… Después de un rato LARGO encontré uno de los hostels pero ya estaba cerrado (a las 22:30!!) y cuando un viejito buena onda del mismo edificio llamó para preguntar si había lugar, estaba lleno. Desesperación, lágrimas en los ojos… yo ya me imaginaba durmiendo a la intemperie a -10°C o buscando una iglesia para pasar la noche (del otro hostel si rastros) pero me acordé que antes había pasado por un hotel y tenían lugar… fue la noche de estadía más cara de mi viaje… todo por no haber tenido un lugar un poco más confiable donde buscar info o haber contactado antes gente de Couchsurfing.




MORALEJA: viajar sin planes es lo mejor… menos cuando es temporada navideña y los hosteles están llenos en todos lados y la gente de Couchsurfing viaja o están ocupados con la universidad.

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.