UN DÍA CUALQUIERA

Después de meses (prácticamente un año) pensando acerca de mi viaje por toda Sudamérica, un día cualquiera de septiembre me llegó un email de un amigo de México que estaba viviendo en Austria con una chica de ahí, que se habían conocido en Argentina (sí, las vueltas de la vida…), y que ellos también habían conocido a mi familia y a un amigo de mis papás… el mail contaba que le había propuesto matrimonio en una islita paradisíaca y que se iban a casar en diciembre, y que todos estábamos invitados al evento… alegría de por medio, una felicidad enorme por ellos, el trajín cotidiano y mi plan por América, hizo mandarles un mail felicitándolos y diciendo que por obvias razones de plata y tiempo (se casaban en plena fecha de finales universitarios) no podía ir.

 Todo fue así hasta que otro día cualquiera de octubre mi papá me llama preguntándome… si alguna vez se me había ocurrido cambiar TODO mi plan de viaje + intercambio en Sudamérica por boda + viaje + intercambio en… Europa. Un lugar que nunca me atrajo a decir verdad. Uno de los pocos lugares en el mundo que no me llamaba la atención para viajar.

En días cualquieras en noviembre, estaba entre mi viaje soñado por Sudamérica (plus que empezaba con una amiga, pasaba fiestas en casa, rendía algunos finales, disfrutaba el verano) o irme a Austria al casamiento (plus… emmm… veía a mis amigos), donde un día decidía la primer opción y al día siguiente ya había cambiado totalmente de idea. Así, hasta que finalmente, un día cualquiera de diciembre, 15 días antes de la boda más precisamente, le dije a mi papá “me compro YA el pasaje antes de que vuelva a cambiar de idea de nuevo.”

Acerca de 

Cuando hice mi primer viaje de mochilera a los 18 años entendí que viajar era mucho más que algo que quería hacer sólo quince días al año. Cuando, dos años después, hice un voluntariado en Kenia, me di cuenta que aportar un granito de arena era algo que no podía dejar de lado.

Desde 2011 viajo y escribo en este blog: para compartir, para mostrar, para aprender, para entender. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque es mi trabajo para seguir viajando.